La primera historia de amor de Lanamour no podía ser otra. Porque de ellos nace el título y mucha parte de la inspiración.

La historia de Jane Birkin y Serge Gainsbourg nos trae irremediablemente a la memoria una serie de imágenes icónicas de la que fue la pareja más representativa de la escena social del París bohemio de los años 70.
Jane se acababa de divorciar de su primer esposo John Barry, padre de su primera hija cuando se traslada a Paris donde le ofrecen el papel protagonista de la película Slogan en 1968. Y es ahí donde conoce a Gainsbourg. El primer encuentro en el set de rodaje no se puede describir precisamente como amor a primera vista. La actriz británica se quejó a su hermano definiendo a Gainsbourg como una persona horrible, arrogante y snob. Pero ahí nacería una de las historias de amor más icónicas de la historia que a día de hoy nos continúa inspirando y fascinando.

Ella, delicada y adorable, con un estilo fresco y natural. Él no era convencionalmente atractivo, pero su cabello desaliñado, sus ojos cansados y su eterno cigarro lo hacían parecer como si acabara de salir de la cama con una gran, y deliciosa, resaca. Está claro que Gainsbourg estaba más preocupado por vivir una vida interesante que por ser un icono de estilo, pero su estilo personal era innegable, con su desaliñado aire de dandy, sus trajes entallados sin corbata, a menudo con raya diplomática, sus mocasines sin calcetines y sus inseparables Zizi de Repetto.
Sus temperamentos fuertes y su tormentosa relación dio lugar a multitud de historias en la escena del Paris de los 70. El club nocturno Castel, que todavía existe en la Rue Princesse, sirvió de escenario para muchas de ellas. Se dice que una noche, Serge vació la cesta de Jane y la arrojó al suelo. Absurdamente, ella tomó represalias arrojándole un pastel de crema a la cara. Él salió corriendo y ella se arrojó al Sena para luego ser rescatada por los bomberos. Y después de todo esto los amantes pasearon cogidos del brazo de regreso a su hogar en Rue de Verneuil. Así eran ellos, diferentes, bohemios, atractivos e irreverentes

La grabación de ‘Je t’aime … moi non plus’ los llevó al top de las listas británicas de la época. Escrita originalmente para Brigitte Bardot, Gainsbourg recupera el proyecto en 1969 y vuelve a grabarlo con Birkin. Fue censurado en multitud de países por considerarlo demasiado explícito sexualmente, pero aun así, o más bien gracias a ello, se convirtió inmediatamente en un éxito de ventas.
El problema con el alcohol de él acabó por deteriorar la relación. Pero a pesar de nuevas relaciones, hijos, enfrentamientos, su amor perduró hasta el final. A su muerte ella y sus tres hijas (solo una, Charlotte, hija de él) pasaron tres días velando su cuerpo negándose a separarse de él.

Ella fue su gran amor.

Él fue su gran amor.

Jane sigue viviendo en Paris rodeada de los recuerdos de una historia que perdura y perdurará para siempre.

Yo no puedo más que agradecerles el habernos dado las imágenes más bellas e inspiradoras de todas las historias de amor.