Hay películas que nos transportan inmediatamente al hedonismo de un verano eterno. Es el caso de La Piscine, de Jacques Deray. Rodada en el verano de 1968 en una villa cercana a St-Tropez, la acción gira en torno a la pareja formada por Schneider y Delon que disfrutan de unas pasionales vacaciones de verano. La belleza de la pareja y la enorme química entre ellos (aun 5 años despues de su ruptura) son lo mejor de la película. Entre Marianne y Jean-Paul todo es aparente tranquilidad y sensualidad al borde de la majestuosa piscina, hasta que aparece en escena el ex amante de Marianne, Harry quien llega a Saint Tropez en su Maserati Ghibli acompañado de Penelope, su hija de 18 años, una Jane Birkin en su primer papel en el cine francés. Pronto la tensión empezará a crecer entre los cuatro y, bajo una aparente cordialidad, se creará un clima de celos, miradas cruzadas y sospechas. La belleza de los personajes, la casa, el verano, la pasión, son los elementos que Jacques Deray utiliza para entregarnos un drama pasional tan bello como estimulante. La película se deleita en los cuerpos bronceados y los rostros de los cuatro. Hay un enorme disfrute sensorial al presenciar a los personajes en todo su esplendor alrededor de la piscina que actúa como núcleo alrededor del cual se desarrolla gran parte de la acción. Una película bella para ver en verano y deleitarse e inspirarse con sus imágenes. Estilísticamente la película es un deleite visual. La atmósfera creada con mobiliario de la galería parisina de Jacques Lacloche, cuyas icónicas piezas se elevan al rango de objeto de arte, nos inmiscuye en un espacio atrayente en el que los personajes se mueven envueltos en estilismos de finales de los años 60. Una Romy Schneider con colores y estampados veraniegos, cuando no con bañadores o biquinis de corte perfecto que realzan su favorecedor bronceado. Jane Birkin con conjuntos juveniles de faldas mini de vichy con camisas, vestidos mini de crochet, bailarinas y su famoso cesto. Hay que abstraerse para pensar que Penelope no es Birkin. Y los personajes masculinos, con camisas desabrochadas, bañadores y Alain Delon con las famosas gafas de sol Vuarnet que se convirtieron en las más vendidas el año de estreno de la película. Todo un conjunto de estilismos que convierten la película en una obra inspiradora para quienes como yo, adoran los años 60 y 70.